Querido yo,
Hoy que el calendario marca una nueva vuelta al sol en mi biografía, me detengo en silencio frente al espejo para mirarme a los ojos y regalarme el abrazo que tantas veces necesité de otros. Solo yo sé el peso exacto de las batallas que he librado a puerta cerrada, las noches de insomnio tragándome las dudas y el esfuerzo silencioso que me costó ponerme de pie cada vez que sentí que el suelo se abría bajo mis pies.
Al mirar atrás no veo a una persona perfecta ni exenta de heridas, pero veo a alguien auténtico, tenaz y profundamente leal a su propia esencia. He sobrevivido a cada día malo, he aprendido a sonreír incluso cuando las certezas escaseaban y he mantenido el corazón blando y generoso a pesar de las decepciones del camino. Eso no es poca cosa: es una victoria mayúscula sobre la adversidad.
Hoy celebro mi vida con la cabeza en alto. Me agradezco el valor de seguir confiando, la disciplina para trabajar por mis metas y la ternura para cuidar de mí. Que este nuevo ciclo me regale la serenidad que tanto he buscado, proyectos que despierten mi pasión y la dicha de vivir en paz con quien soy. ¡Muy feliz cumpleaños a mí!
Con amor propio inquebrantable y gratitud hacia mi propia historia,
[Yo Mismo/a, en Paz]