Hijo amado de mi corazón y de mi vida:
Hoy en tu cumpleaños cierro los ojos y vuelvo a sentir aquella emoción sobrecogedora del día en que te sostuve en mis brazos por primera vez. Eras tan diminuto e indefenso que en ese instante exacto comprendí que mi vida ya no me pertenecía solo a mí: había adquirido la misión sagrada de amarte, protegerte y dar lo mejor de mí para que crecieras fuerte y seguro.
Ver pasar los años y contemplar hoy al hombre que camina a mi lado es el mayor milagro y la recompensa más hermosa que la vida pudo entregarme. No solo creciste en estatura y años; creciste en nobleza, en generosidad hacia los demás y en un sentido de la justicia que me conmueve en cada conversación que tenemos.
En este cumpleaños quiero que guardes en tu memoria una certeza absoluta: no importa cuántas responsabilidades asumas, qué tan lejos te lleven tus sueños ni cuántas velas apagues en tu pastel, para mí siempre serás mi mayor orgullo y el motivo diario por el cual le doy gracias a la vida. ¡Muy feliz cumpleaños, hijo mío!
Con todo mi amor incondicional, devoción y orgullo de padre,
[Mamá / Papá]